viernes, 28 de agosto de 2009

Promover la igualdad de género en el respeto de las diversidades


Entrevista a Nadezda Azhgikhina, miembro del Consejo de Género de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) y miembro del Consejo Nacional del sindicato ruso de periodistas
En Rusia, la mayoría de los periodistas son mujeres. Pero ¿cómo luchar contra los estereotipos y desigualdades que persisten con respecto a ellas? Nadezda Azhgikhina es miembro del Consejo de Género (*) de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) y miembro del Consejo Nacional del sindicato ruso de periodistas, el Russian Union of Journalists (RUJ), donde trabaja como responsable de proyectos e intercambios internacionales. Especialista en cuestiones de género, recomienda llevar a cabo campañas de sensibilización, sobre todo entre los dirigentes de los medios de comunicación y de los sindicatos. Poco antes de la Conferencia Mundial sobre la Mujer, de la CSI, que se celebrará en Bruselas este mes de octubre, Nadezda insiste en la necesidad de compartir experiencias y de respetar las diversidades de enfoque en la elaboración de una estrategia global a favor de la igualdad.¿Cuáles han sido las grandes etapas de su recorrido profesional?Comencé a trabajar en el periodismo siendo todavía adolescente. Mis primeros artículos se publicaron en un periódico nacional para jóvenes que tenía una tirada de 17 millones de ejemplares – era en tiempos de la URSS. Me hice periodista permanente en ese periódico cuando terminé la carrera en la Universidad de Estado de Moscú, y a continuación trabajé para la revista semanal Ogoniok (La pequeña llama), símbolo de la perestroika y de la democratización de la URSS. Después me hice responsable de departamento, antes de unirme al Consejo Editorial de la revista, cuando tenía 30 años. Era la única mujer y la más joven del Consejo, y todo el mundo me apreciaba en tanto que periodista y como persona, pero enseguida fui víctima de la discriminación machista (disimulada y poco clara, pero no obstante manifiesta). En aquella época me encargaba de cuestiones de paridad de género, tras la caída del comunismo, y había muchos compañeros (de ambos sexos) que no comprendían la problemática.En 1992, mis compañeros y yo creamos una ONG – la Asociación de Periodistas Mujeres – y hasta 2003 estuve trabajando en Rusia y en el extranjero, preparando numerosas publicaciones, estudios, discusiones y conferencias públicas, así como sesiones de formación. En 1995 el periódico nacional Nezavisimaya (el independiente) me ofreció dirigir su sección de “Mujeres”, y lo hice hasta 2001. Después me uní al Russian Union of Journalists (RUJ) en tanto que secretaria (miembro del Consejo Nacional) encargada de programas creativos y de cuestiones de igualdad de género. Hoy día escribo mi propia sección en un semanario nacional independiente, el Delovoy Vtornik (martes de negocios). He publicado y editado 15 libros sobre cuestiones de igualdad de género, la cultura y los medios de comunicación.¿Cómo evolucionan las cuestiones de la igualdad en su entorno de trabajo?La situación en Rusia está mucho mejor que hace 16 años. En Rusia la mayoría de los periodistas son mujeres, y muchas de ellas dirigen y son propietarias de los medios de comunicación, aunque con más frecuencia a nivel regional; la propiedad y gestión de los medios de comunicación nacionales sigue siendo un sector dominado por los hombres. Los estereotipos persisten a pesar de decenas de sesiones de formación y de debates, es algo que lleva tiempo. Muchos propietarios de los medios de comunicación están de acuerdo en que las mujeres trabajan mejor (hace 15 ó 20 años no lo tenían tan claro) y, sin embargo, no pagan lo suficiente. Además, las mujeres, por su parte, están dispuestas a estar peor remuneradas que los hombres.Muchas mujeres son responsables regionales del RUJ y son muy eficientes. Pero las ideas inculcadas infieren que los principales dirigentes de prensa en Rusia tienen que ser hombres, que los hombres cubren mejor los conflictos, que las mujeres no deberían ir a los países en guerra (porque las pueden matar) y que no deberían encargarse de llevar a cabo investigaciones. Estas ideas preconcebidas son incorrectas: los mayores reporteros de guerra son mujeres. Creo que los peores clichés son los que conciernen al trabajo en general: las mujeres ganan menos y no se tienen en cuenta sus necesidades en tanto que mujeres y madres de familia; no hay protección social, y este problema no está considerado como una prioridad.¿Cuál es la mejor manera de luchar contra estas actitudes a nivel nacional? ¿Y a nivel internacional?Es importante discutir más, organizar campañas nacionales e internacionales aprovechando las características y culturas nacionales – en particular el arte y la literatura – para hacer que la opinión pública evolucione. Hay que organizar más debates en el seno de los sindicatos y de las sociedades de los medios de comunicación. Hay que hacer circular más información y organizar reuniones internacionales para que la gente pueda compartir sus experiencias. Primero tenemos que causar impacto en la opinión pública e involucrar al máximo número de personas posible. Hemos intentado organizar diferentes eventos: concursos sobre preguntas de igualdad de género, ferias, exposiciones “No al machismo” en Rusia y en otros países, debates públicos, emisiones de radio y televisión, etc.; hemos cooperado con centros para la promoción de la igualdad de género y otras ONG. Pero podríamos hacer más.Los medios de comunicación siguen abordando de manera insuficiente, y a menudo inadecuada, la cuestión de la violencia contra la mujer. ¿Cómo valora usted la evolución de la prensa rusa a este respecto?La violencia doméstica es un tema grave, presentado hace unos 15 años gracias a la combinación de esfuerzos por parte de las ONG y de las mujeres periodistas. Se menciona con regularidad, se presenta en las series de televisión, etc.; es una cuestión que se aborda a menudo, al igual que la violencia contra las mujeres. En Rusia la violencia está en todas partes y el público es consciente de ello. Muchos periodistas, hombres y mujeres, cubren esta cuestión, pero no lo suficiente – la vida cotidiana no se menciona lo bastante y la violencia se presenta a veces bajo el punto de vista del escándalo. Pero sí que se nota una gran diferencia entre hoy y hace unos años, cuando no se tenía consciencia de la problemática hombres-mujeres. La trata de mujeres también se menciona en numerosos medios de comunicación nacionales, incluidos los medios audiovisuales (hace poco todos los medios de comunicación hablaban de la persecución de traficantes). La RUJ, por su parte, organiza concursos en los medios de comunicación sobre la paridad de género, aborda desde hace varios años la violencia contra las mujeres y ha publicado una colección de los mejores artículos de la prensa rusa sobre la violencia. En el club de periodistas mujeres de Moscú y de las regiones hablamos con frecuencia de esta cuestión.Considero que la formación en materia de género es importante para los corresponsales que cubren los crímenes, pero también para los dirigentes de los medios de comunicación.¿Cómo empezó su implicación sindical?Entré en contacto con el sindicato en 1985, siendo una joven periodista. Participé en varios eventos del RUJ a principios de los años 90, cuando acabábamos de poner en marcha la Asociación de Periodistas Mujeres y mencionado las discriminaciones machistas en el trabajo y en la cobertura mediática. A raíz de aquello, me ofrecieron muchas veces trabajar en el seno del sindicato. Me uní al RUJ en 2001, tras la quiebra de mi periódico, e incorporé la actividad de la Asociación al RUJ; esta se convirtió enseguida en un pilar de la organización. Hay tantas mujeres que trabajan ahora en los medios de comunicación de Rusia...Hoy en día soy responsable de proyectos e intercambios internacionales, y las cuestiones de paridad de género forman parte de ellos.¿Qué lugar ocupan las mujeres en el sindicato de periodistas de Rusia? ¿Qué política podría contribuir, según usted, a hacer que la posición de las mujeres avance?Las mujeres ocupan un 30 % de los puestos directivos nacionales del RUJ y constituyen una parte muy activa en la dirección regional. Son muy respetadas y eficientes. Creo que hace falta una estrategia para la igualdad de género en general, pero, antes que nada, necesitamos una estrategia de consolidación a nivel sindical. El problema reside en la falta de sensibilización a la problemática hombres-mujeres por parte de la mayoría de los dirigentes y de los miembros sindicales, tanto hombres como mujeres. Hay que progresar en el campo de la toma de consciencia.En octubre de 2009 se celebrará la Conferencia Mundial sobre la Mujer de la CSI, con el tema: “Trabajo decente, vida decente para la mujer: los sindicatos toman la iniciativa por la justicia y la igualdad económica y social”. ¿Que inspiración le aporta este tema con relación a su vida cotidiana?Los sindicatos deben trabajar sobre esta cuestión y es muy importante que las mujeres periodistas de Rusia tengan un trabajo decente y una vida decente. Pero no quiero hablar sólo de las mujeres, porque en Rusia la esperanza de vida de los periodistas hombres no es buena: tienen mala salud y abandonan la profesión. Las cuestiones relacionadas a la igualdad de género han de discutirse en su conjunto, incluyendo las necesidades específicas de cada persona. También necesitamos hombres en el periodismo – en estos momentos, sin contar a los directivos, cerca del 80% de los periodistas que ejercen son mujeres. Tenemos que restablecer el respeto hacia esta profesión, hacia el periodismo, y las necesidades de las mujeres tienen que ser nuestro símbolo, tal y como constituyó el símbolo de los demócratas rusos a principios del siglo XX en Rusia.En tanto que profesional de los medios de comunicación, ¿qué mensaje le gustaría transmitir a las mujeres sindicalistas de las diversas regiones del mundo que participan en este evento?Me gustaría pedirle a todo el mundo que se escuchen unos a otros, que compartan sus experiencias y que demuestren apertura de espíritu. El mundo es verdaderamente muy variopinto y las mujeres sufren en todas partes, más que los hombres, pero de manera diferente y en condiciones diversas; cada una tiene una estrategia particular para protegerse. Me gustaría también llamar la atención sobre la cultura y el papel que ésta desempeña en los mensajes sobre la igualdad de género, sobre la creatividad y la verdadera solidaridad femenina. No existe una receta exclusiva y válida para todo el mundo, aunque compartamos los mismos derechos humanos y los mismos valores sobre la igualdad de género y tengamos ideas sobre el sindicalismo ideal (los sindicatos y los sindicatos de periodistas son también muy variados en las diversas partes del planeta). La vida es ahora más complicada y es importante tener presente esta complejidad para que la Conferencia sea un éxito y para conseguir la igualdad y el respeto reales para todos.Entrevista realizada por Natacha David.(*) Ver la declaración de la Federación Internacional de Periodistas, “Ética y género: igualdad en las salas de redacción, Declaración de Bruselas, 30 y 31 de mayo de 2009”, en: http://www.ifj.org/assets/docs/241/101/d9f5af1-a708365.docEsta declaración fue publicada con ocasión de la Conferencia de la FIP, a la cual Nadezda Azhgikhina participó en Bruselas junto con 60 periodistas del mundo entero.-Más información sobre las políticas de la FIP con relación a cuestiones de género en la dirección: http://www.ifj.org/es/pages/asuntos-de-gneroLa CSI representa a 170 millones de trabajadores de 157 países, y cuenta con 312 afiliadas.Sitio web: http://www.ituc-csi.org http://www.youtube.com/ITUCCSI

martes, 25 de agosto de 2009

Mujeres: ¡Ocupad la red!

La brecha digital de género persiste debido a los estereotipos y a la falta de creadoras
Los resultados del buscador Google son a menudo sorprendentes. Al introducir las palabras "mujeres informáticas" la herramienta ofrece 4.670 enlaces. Cuatro de los diez primeros resultados llevan a páginas donde se explican chistes sobre mujeres programadoras –dejando en evidencia su inteligencia y con un alto contenido sexual– o donde se cuestionan sus capacidades profesionales. El resto o son neutros o están dedicados a fomentar la presencia de la mujer en la tecnología. Lo mismoocurre en resultados posteriores. Unamuestra perfecta de la situación de las mujeres en cuanto a la red se refiere.Los estereotipos femeninos abundan en el mundo tecnológico, como ya indicaba un estudio de la Universidad de Cambridge encargado por la Unión Europea en el 2006 –denunciaba hostilidad hacia las mujeres en estos sectores–. Sin embargo, hay quien lucha contra esa tendencia y trata además de impulsar el interés de las féminas por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), conscientes de que el 50% de la población mundial no puede ni debe quedarse descolgado de unas herramientas que lideran los cambios sociales y económicos del siglo XXI. La tarea es difícil. "La brecha digital de género persiste y en algunos casos se agranda, sobre todo en los usos avanzados de internet", advierte Angustias Bertomeu, investigadora de e- Mujeres.Aunque se ha mejorado en los últimos años, España todavía está lejos de las cifras de los países del norte de Europa. La brecha digital de género se ha reducido entre el 2004 y el 2008, pasando del 22% al 11%, indica el informe de la fundación Orange 2009. El apartado que aborda la brecha digital de género ha sido elaborado por el Observatorio e-igualdad de la Universidad Complutense de Madrid, que dirige Cecilia Castaño, investigadora también de la Universitat Oberta de Catalunya. El informe identifica tres estadios de desigualdades en la red. Un primero referente al acceso. Ahí es donde más se ha avanzado, pero la disparidad se mantiene. El segundo se refiere a los usos que se hace de ella. El 64% de los hombres accede a internet cada día, frente al 57% de mujeres –la edad y el nivel de estudios da algunos matices–. Además, ellas se conectan de una forma más pragmática, buscan temas relacionados con la salud, la formación o el empleo, mientras que ellos usan la red sobre todo para temas relacionados con el ocio. El tercer estadio tiene que ver con las aplicaciones que están a la cabeza del desarrollo de internet, lo usos avanzados –ver cuadro–. Ahí es donde la desigualdad es más evidente.Esta situación hace que las mujeres no aprovechen todo el potencial de la red para que su vida sea más sencillayque los contenidos que abundan en el ciberespacio estén creados, principalmente, con una visión masculina del mundo.Como la teoría de que existen clases de humanos más dotados intelectualmente que otros se desechó por falsa hace tiempo, no cabe la posibilidad de pensar que el cerebro femenino esté menos preparado para apretar un botón o mover el ratón. Incluso (¡Oh!) son capaces de superar con éxito una carrera tecnológica. Sin embargo, la mujer tiene poca presencia en las ingenierías, menos incluso que en la red. Las facultades de informática españolas apenas alcanzan un 20% de matriculaciones femeninas. En Catalunya, de los 8.577 matriculados en carreras técnicas para el curso 2009-2010, sólo el 23% eran mujeres. Se trata del área de estudio con más desequilibrio, incluso por delante de las ciencias de la salud, donde las mujeres son mayoría con un 73% de matriculaciones. "Somos prisioneros de los estereotipos", afirma Cecilia Castaño para dar alguna explicación de este hecho extensible a todo el mundo - la Universidad de Boston ha encargado una investigación para aclarar el fenómeno y buscar soluciones-.La diputada socialista Lourdes Muñoz, internauta activa y defensora de los derechos de la mujer, recuerda que cuando ella estudiaba informática en la Universitat de Barcelona se cambió el plan de estudios. La licenciatura en Informática pasó a llamarse Ingeniería Informática. Resultado: "las matriculaciones de mujeres bajaron sorprendentemente". La idea de que la mujer es torpe en cuestiones tecnológicas todavía perdura.Muñoz tiene claro que para que internet y la tecnología en general dejen de ser un terreno hostil para las mujeres sólo cabe una solución: "la igualdad de género en todas sus facetas". Según datos del INE, el uso frecuente de internet entre hombres y mujeres se hace más dispar en la franja de edad de los 35 a los 44 años - casi 9 puntos-y vuelve a crecer entre los 45 y los 54 años - 14 puntos a favor de los hombres-,algo que coincide con el momento álgido de la carrera profesional.Cuando se creó la red, algunos pensaban que, al estar todo por hacer, se podría crear un mundo mejor que el analógico. Más igualitario, más libre. El fallo radica en que el ciberespacio no es una realidad separada de la vida física, sino una extensión de esta. "Por lo tanto, las desigualdades del mundo físico se reproducen", indica Montserrat Boix, experta en TIC y género. Boix pone como ejemplo las cruzadas que han de emprender algunas mujeres y también hombres para eliminar contenidos sexistas de Wikipedia - la mayoría de colaboradores de la enciclopedia colaborativa son masculinos-.Para que la red sea más igualitaria, la creación de contenidos debería ser proporcional a la diversidad mundial. Hacen falta más mujeres colgando contenidos y participando en internet, sostienen estas expertas. También más desarrolladoras de software para cambiar los productos y hacerlos aptos para todos los públicos.

MAITE GUTIÉRREZ

viernes, 7 de agosto de 2009

¿Igualdad de género? Yo quiero justicia


¿Igualdad de género? No, gracias. No me hace falta. No soy igual que un hombre, soy muy diferente. Mujer trabajadora. Con un sueldo mayor que muchos de mis coetáneos masculinos. Tengo una vida autónoma y única. La vida de una mujer no salió del barro, ni de la costilla de un hombre como dice la Biblia. No fue creada para ser un medio para un fin, para parir hijos varones como inculcaba la cultura china. Yo no quiero leer un artículo sobre cómo la incorporación de la mujer es necesaria en el mercado laboral (EL PAÍS, 5 de agosto). Ya lo sé.

Quiero leer una noticia que diga que el Ministerio de Trabajo ha creado una herramienta que evalúe cómo es de "paritaria" e "igualitaria" cada una de las empresas españolas. Una sencilla tabla de cálculo que mida salarios en relación con funciones desempeñadas y porcentajes. Que mida el género de sus trabajadores en relación a la situación económica. Una serie de sencillas cuentas matemáticas.
Y, después, utilice estos datos para algo. Así, igual que cuando nos saltamos un semáforo o nos pasamos de velocidad, al que no respete los derechos de sus trabajadoras se le deberá poner una buena multa. Yo no quiero igualdad. Quiero justicia. Y herramientas para implementarla.


ISABEL PORRAS NOVALBOS - Ginebra, Suiza

miércoles, 5 de agosto de 2009

Aído lanzará la inspección contra la banca, hostelería, comercio y textil


La fuerte recesión que atraviesa la economía española no perdonará a las compañías que incumplan los planes del Gobierno para impulsar el papel de la mujer.

Despidos, planes de nuevos expedientes de regulación de empleo, proveedores que no pagan, más deudas, cuentas que no cuadran... Ninguna de las difíciles circunstancias que están atravesando las empresas serán motivo para que el Gobierno pase por alto su plan de lanzar a España hacia la igualdad de hombres y mujeres.
Al sufrimiento del entramado empresarial nacional por culpa de la recesión, las compañías deberán sumar un nuevo control del Ejecutivo: el Ministerio de Igualdad prepara un plan para controlar el cumplimiento de sus leyes. Pocos escaparán de la lupa: los sectores de hostelería, entidades financieras, comercio, industria, siderometalurgia y limpieza serán los objetivos prioritarios.
Tampoco el tamaño de la sociedad servirá para escaparse de la inspección: "Se centrará en empresas de tres tamaños: menos de 50 personas de plantilla, de 50 a 250 y de más de 250"... Esto es, prácticamente todas, según admite al titular de Igualdad, Bibiana Aído, en la última publicación de Valores, de KPMG.
Un amplio entramado que puede sufrir el castigo del Ejecutivo: la norma de género guarda multas de hasta 90.000 euros para las empresas que desobedezcan sus deberes paritarios.
¿El motivo? "Estamos poniendo en marcha una segunda campaña dirigida a reducir la brecha salarial", admite Aído. El objetivo es "la comprobación de la existencia de discriminación salarial, directa o indirecta".
Esta campaña se vaticina dura, como muestra, por ejemplo, el bajo porcentaje de participación femenina en los consejos de las empresas del Ibex 35: tan sólo hay un 6,43% de mujeres en las grandes empresas cotizadas.
Una situación difícil de tolerar para una ministra que entiende que "la igualdad resulta imprescindible para salir de la crisis económica que estamos atravesando porque las políticas de igualdad sirven para afianzar el estado de bienestar social".
El problema es que esa crisis ha puesto también en una difícil coyuntura a muchos sectores de la economía española. Las empresas hacen un redoble de esfuerzos por cuadrar sus plantillas, y, por encima de la igualdad, ahora están primando criterios como la eficiencia de los trabajadores, sean más hombres o mujeres los que se queden en sus compañías.
Tradición A ello se suma que hay otras actividades en las que, por tradición histórica, es más difícil cumplir a rajatabla los criterios del Gobierno. Un caso especial es el de la limpieza.
El propio Ministerio de Igualdad, en el Plan Estratégico 2008-2011, que redactó en 2007, apuntaba que "a las mujeres se las encasilla en empleos que son una prolongación del ámbito privado y doméstico, de manera que los trabajos de cuidado, tanto informales como formales, son ejercidos mayoritariamente por ellas: una de cada siete mujeres empleadas está en tareas de limpieza y similares".
Una situación muy difícil de invertir en sólo dos años. En este caso, se trata de dar más protagonismo a los hombres, pues la máxima de la Ley de Igualdad es que las sociedades logren una composición equilibrada de sus plantillas, de forma que los trabajadores de uno u otro sexo no superen el 60% del total ni se queden por debajo del 40%.
Un tercer bloque de compañías son aquellas más estacionarias. Es el caso de la hostelería, que en etapa estival suele acudir a un aluvión de contrataciones que complica el cumplimiento de los planes de igualdad.
Muchas de ellas son compañías con más de 250 empleados, quienes, además, tienen obligación de negociar planes de igualdad. Aunque, en la realidad, pocas sociedades lo cumplen. De hecho, según el Ejecutivo, sólo dos empresas del sector público aplican los criterios de Zapatero.
Una norma que se atraganta en las empresas ¿Cuándo entró en vigor la Ley de Igualdad? El 24 de marzo de 2007, lo que supuso modificar el Estatuto de los Trabajadores para obligar a que en la negociación colectiva se tengan en cuenta medidas dirigidas a promover la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el ámbito laboral. Asimismo, exige negociar planes de igualdad.
¿Qué medidas debe contener ese plan? Las referentes al acceso al empleo, clasificación profesional, promoción y formación, retribuciones, ordenación del tiempo de trabajo y prevención del acoso. Además, en general, todas las dirigidas a favorecer en términos de igualdad, tal como dice la norma expresamente, la conciliación profesional y familiar.
¿Qué empresas están obligadas a elaborar un plan? Las que tienen más de 250 trabajadores en su plantilla; cuando así lo establezca el convenio colectivo de aplicación y cuando en un procedimiento sancionador, la autoridad laboral lo acuerde como sustitución de una sanción.
¿Qué sanciones conlleva? Además de las multas directas, prevé sanciones accesorias, como la pérdida de subvenciones para quien incumpla las obligaciones previstas en la ley de Igualdad.E. S. Mazo
Expansión

martes, 4 de agosto de 2009

España hará de la igualdad de la mujer uno de los ejes centrales de su presidencia de la UE


La ministra Bibiana Aído resalta ante la ONU los logros del gobierno de Zapatero, aunque afirma que aún queda "mucho trabajo pendiente" para eliminar "una realidad intolerable"


España hará de la paridad de género "uno de los ejes centrales" en su presidencia de la Unión Europea, según ha precisado la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, al presentar ante el Comité de la ONU para la eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres (CEDAW) las medidas que ha tomado el país desde el 2004 para luchar en contra de este problema.
La representante española subrayaba que la violencia de género en el mundo "sigue siendo una realidad intolerable" en un nuevo día dramático, en el que al menos nueve mujeres han sido objeto de agresiones en
Madrid, Ceuta, San Sebastián, Pamplona, Zamora y Vigo.
Aído ha recordado que en el primer mandato de José Luís Rodríguez Zapatero se aprobó la primera ley contra la violencia de género, que entró en vigor en 2005. "El objetivo es prevenir, proteger y asistir adecuadamente a las víctimas, sancionar a los agresores y como meta final, erradicar la violencia de genero", con medidas novedosas como la creación de juzgados especializados contra la violencia machista.
Trabajo pendiente
A pesar de que aún queda "mucho trabajo pendiente", la ministra ha resaltado que se han ejecutado labores importantes como la inversión de 1.000 millones de euros en medidas para evitar los maltratos y las muertes de las mujeres en España.
Aído destaca los éxitos alcanzados, pero ha inicidido en la necesidad de "intensificar aún más la formación específica a los profesionales de toda índole que atienden a las mujeres, especialmente de jueces y juezas", para conseguir de esa manera un trato más igualitario y justo y una mayor "concienciación e implicación social".
Entre los planes del Ejecutivo español ya aprobados, ha recordado el de Derechos Humanos (2008), el Estratégico de Igualdad de Oportunidades (2007) y el integral de la lucha contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, en vigor desde principios de año.